Colmadero narra su experiencia en el comercio durante confinamiento por COVID-19

Los colmados son unos de los pocos negocios que continúan operando con cierta normalidad, a pesar de la restricción impuesta al comercio dominicano debido a la COVID-19.

Sin embargo, algunos colmaderos, como Dionisio Aquiles Ciprián, del sector Maquiteria, en Santo Domingo Este, enfrentan muchas dificultades por la baja en su nivel de venta.

Ciprián confiesa que debido a las facilidades que reciben muchos ciudadanos a través del Plan Social de la Presidencia, que incluye ayuda para la compra de algunos artículos de la canasta básica, las ventas en el negocio se han reducido drásticamente.

“Estoy vendiendo menos de la mitad de lo que vendía antes de la COVID-19”, dice.

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El comerciante explica que mantiene el colmado abierto debido a que debe dar salida a algunos artículos perecederos.

“Las ventas que realizo no me permiten cubrir los gastos del negocio, pero hay artículos que son perecederos. Y hay que abrir aunque sea para vender los `refresquitos”, añade.

Ciprián se queja que para las 10:00 de la mañana la caja registradora no llega a los RD$500. “Cuando se está acercando el cierre, a eso de las 5:00 de la tarde, hora que inicia el toque de queda, algunas personas vienen a comprar café, azúcar y cosas así”, indica.

Antes de la crisis sanitaria provocada por la COVID-19, Ciprián contaba con la ayuda de un empleado, pero tuvo que despedirlo. Ahora, cuando tiene que salir por provisiones deja a su esposa a cargo del negocio.

El comerciante explica que de su negocio dependen él, su esposa y una de sus hijas.
El comerciante explica que de su negocio dependen él, su esposa y una de sus hijas. ( DANELIS SENA)
De acuerdo a la encuesta “El consumidor en tiempos de coronavirus”, aplicada por Crib Consulting a 300 dominicanos, el 49% de los consumidores visita tiendas o colmados para abastecerse de productos básicos durante esta crisis.

Mientras, un 38% prefieren los mercados, un 31% los mini-super, un 24% los supermercados y solo un 9% visitan los clubes de membresía.

Ciprián explica que en los almacenes hay un desabastecimiento de artículos. “La leche por ejemplo, solo está llegando una vez al mes. De diez artículos que sales a comprar quizás encuentras tres o cuatro. Yo fui al almacén recientemente a nada, porque no encontré lo que fui a buscar”, dijo.

El comerciante explica que de su negocio dependen él, su esposa y una de sus hijas que vive con tres de sus siete hijos.

“Yo soy un padre de familia, tengo una hija en Las Tablas, de Baní, que tiene 7 hijos, de los cuales tres viven con ella. El esposo falleció, así que yo la ayudo. Estuvo como nosotros por más de un mes, hasta que decidió volver a su casa y hasta eso se complicó por falta de transporte, la tuve que mandar en un taxi”, afirmó.

Ciprián lamenta la situación del confinamiento social, así como el toque de queda impuesto por el Gobierno, debido a que su negocio ya “no es rentable”, con lo cual se le dificulta ganar el sustento de su familia.

Pese a ello, entiende que se debe cumplir con las disposiciones oficiales. “Estamos de acuerdo que las órdenes que se están dando son para cumplirlas, pero hay mucha gente desaprensiva, principalmente la juventud, que al no cuidarse no cuidan a uno”, cuenta.

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